A veces detectamos antes un cambio en un diente con la lengua que mirándonos al espejo. Una pieza que siempre parecía lisa puede empezar a notarse rugosa, con un pequeño borde o una zona diferente.

Las causas pueden ser muy distintas: sarro, desgaste, una pequeña fractura, una caries o un cambio en un empaste. Lo importante es saber si esa rugosidad es nueva y si se acompaña de sensibilidad o dolor.

Puede tratarse simplemente de sarro

Cuando la placa bacteriana se mineraliza se convierte en sarro y adquiere una textura rugosa.

Una vez formado, no desaparece con el cepillado, por mucho que insistamos sobre la zona. En estos casos es necesario retirarlo mediante una higiene profesional.

También puede haberse desgastado o fracturado ligeramente el diente

No hace falta que se rompa una parte grande del diente para notar un cambio.

Una pequeña pérdida de esmalte o una microfractura puede generar un borde que la lengua detecta inmediatamente, incluso aunque apenas pueda verse.

Puede producirse después de morder algo duro, por desgaste progresivo o por fuerzas relacionadas con el bruxismo.

¿Y si tengo un empaste?

Las restauraciones también pueden cambiar con el tiempo.

Un empaste puede perder parte de su pulido, desgastarse o presentar una pequeña irregularidad en la unión con el diente. En ocasiones basta con realizar un pulido sencillo, aunque antes hay que comprobar que no exista una fractura o caries debajo.

Una caries también puede sentirse rugosa

Las caries no siempre aparecen como un agujero oscuro claramente visible.

En algunos casos, la superficie del diente empieza a cambiar y el paciente nota primero una textura diferente con la lengua.

Por eso, una rugosidad persistente no debería diagnosticarse únicamente por el tacto.

No intentes pulir o raspar el diente en casa

Utilizar limas, objetos metálicos o instrumentos para eliminar una zona rugosa puede dañar el esmalte o las encías.

Antes de actuar es importante saber si estamos ante sarro, una restauración, una pequeña fractura o una lesión del propio diente.

¿Cuándo conviene revisarlo?

Si el diente antes estaba liso y ahora está áspero, especialmente si el cambio ha aparecido de repente, conviene realizar una revisión.

También si aparece sensibilidad, dolor al morder, un borde que roza la lengua, un cambio de color o molestias en una restauración.

En Clínica CEROI en Alcorcón podemos valorar si esa irregularidad procede del esmalte, de una restauración, de sarro o de otro problema y decidir si necesita tratamiento o simplemente un pequeño pulido.

Porque cuando la lengua detecta una zona nueva una y otra vez, puede estar percibiendo un cambio muy pequeño que todavía no eres capaz de ver.